Dios quiere hacerte bueno

EL PROPÓSITO DE DIOS PARA CON EL HOMBRE

De la muerte a la vida: ¿Qué experimenta aquel que ha sido perdonado y aceptado por Dios? (Ef. 2:1-10).
Nota: Un cambio radical en gustos, preferencias y valores. Lo que antes se amaba ahora se odia y lo que antes se odiaba ahora se ama. Las cosas de Dios ya no son asunto de unos pocos beatos con predisposición para lo divino, son para todos, son para mí.

Darse a conocer como un Padre: ¿Quién es Dios para aquel que lo conoce por experiencia propia? (Sal. 34:8; 1ª Jn. 3:1 y ss).
Nota: El hombre perdonado sabe que ahora Dios es su Padre amante y alguien en quien puede confiar, alguien que siempre lo ha querido y no ha parado nunca de buscarle (Lc. 15:1-7). Cuando la persona se siente aceptada y reconciliada antes que rechazada y condenada, su perspectiva de la vida cambia radicalmente; todo cobra sentido porque sabe que Alguien la ama con un amor más fuerte que la muerte. Esta realidad nos induce a comportarnos con los demás como Dios se comporta con nosotros.

RESULTADOS DEL PERDÓN

Un cambio asombroso: ¿Qué cambio se produce en el hombre después de haber sido perdonado? (2ª Co. 5:17, 21; Ro. 5:19).
Nota: Se produce una transformación radical: el hombre pasa de ser injusto a ser justo por la fe, porque pasa de reflejar la imagen de Adán a reflejar la imagen de Jesús. No es, pues, un simple arreglo de lo “viejo”, sino una “nueva creación”. A pesar de esta gran verdad seguimos conservando una mente que por naturaleza odia a Dios. Nuestra única seguridad consiste en someternos a Dios cada día de nuestra vida (Col. 2:6; Jn. 15:5).

Una operación de corazón: ¿Qué intervención quirúrgica realiza Dios a favor de aquellos que acuden a él tal como son, enfermos de pecado? (Ez. 36:26)
Nota: Dios realiza la intervención quirúrgica más trascendente. Todo ser humano la necesita y cuán pocos son los que se someten a ella. Para esta intervención no hay que pedir hora ni día, no hay listas de espera, tampoco es necesario quedar ingresado en ningún hospital. La operación es gratuita e inmediata.

Una medicación divina: ¿Qué medicina necesitamos tomar para vivir? (Ez. 36:27; Jn. 14:16-27; Ef. 3:14-21).
Nota: El Espíritu Santo, la tercera persona de la divinidad, viene a contrarrestar nuestras inclinaciones y tendencias al mal. Sólo su poder puede mantenernos en condiciones óptimas para vivir como Jesús vivió (Hch. 10:38). Esta “medicina” no tiene fecha de caducidad pero debe tomarse de contínuo y a diario.

El modus vivendi del perdonado: ¿Cómo vive aquel que ha experimentado en su vida el perdón de Dios? (Ro. 8:1; Mt. 1:18; Jn. 1:12-13; Ef. 5:9).
Nota: El perdón produce paz (Ro. 5:1) y expulsa todo sentimiento de culpabilidad y rencor. El creyente vive ahora una vida nueva que está dirigida por el Espíritu Santo. Así como Cristo fue engendrado por el Espíritu Santo y su vida siempre estuvo dirigida por el mismo Espíritu Santo, así el creyente tiene el privilegio de ser “engendrado” espiritualmente por el mismo Espíritu, el cual hace posible que vivamos vidas semejantes a las de Cristo. Ese es nuestro gran privilegio y sin duda son realmente muy buenas noticias.

SER BUENO COMO DIOS: UTOPÍA O REALIDAD

El bueno viviendo en el malo: ¿Cuál es el secreto de la bondad? (Gá. 2:20).
Nota: Pablo pasó de ser un implacable perseguidor a ser un ferviente predicador. Pablo permitió que Jesús viviera Su vida en él.

El fruto del árbol seco y el fruto del árbol regado: ¿Qué fruto producía el hombre antes de Cristo y cuál produce después de Cristo? (Gá. 5:16-24; Sal. 1).
Nota: Que en nuestra vida se manifiesten los mismos atributos que se manifestaron en la vida de Cristo no es una utopía, sino una realidad en Cristo. Contemplándolo somos transformados a la misma imagen (2ª Co. 3:18).

Poder sobrenatural: ¿Qué puede hacer el cristiano? (Fil. 4:13).
Nota: Dios no nos pide nada que no podamos hacer aferrados a Él, porque sus mandatos son habilitaciones. No hay situación que no podamos afrontar con la ayuda de Cristo. Él es nuestra suficiencia. Con Cristo todo lo puedo, sin Cristo nada puedo hacer.

PRECIOSAS PROMESAS DE AMOR
Una vida plena: ¿Cuál es el resultado de la bondad? (Sal. 1:1-3; Sal. 23).
Nota: El cristiano no está libre de problemas y aflicciones pero en todo trago amargo cuenta con la presencia del Bueno que consuela, conforta y anima en todo momento (Mt. 28:20).
Un llamado:
La bondad triunfa: ¿A dónde nos lleva la bondad de Dios? (Mt. 25:21).
Nota: ¿Quieres relacionarte con el Dios bueno que murió por ti?